Espacio FAN
Central AFFAIR
Florida 971 – CABA
Entrepiso Galerías Larreta
https://www.instagram.com/espacio.fan
FAN es un proyecto dedicado a la investigación, a la exhibición de proyectos artísticos contemporáneos y al desarrollo de publicaciones experimentales.
Su espacio de exhibición se encuentra emplazado en la zona de Retiro, donde tuvo lugar la antigua manzana loca y actualmente se desarrolla un polo cultural creciente. Forma parte de una “galería de galerías” que aloja de forma permanente a 15 espacios de arte que comparten inauguraciones simultáneas y acciones conjuntas. Se trata de una iniciativa colaborativa, autogestionada y federal. Asimismo, FAN trabaja con otras galerías de arte e instituciones para exhibir y comercializar la producción de artistas argentinos, así como con otros proyectos editoriales para lanzar libros de artistas y pensamiento crítico cultural.
Muestra Gallery 16 de mayo, Autorretratos de Juan José Cambre
Actividad programada junto con toda Central Affair
Juan José Cambre
Es un artista plástico argentino cuya obra transita entre la abstracción y la figuración. Arquitecto de formación, inició su carrera artística en los años 70, exponiendo en galerías clave de Buenos Aires. Fue parte del movimiento «La Nueva Imagen» en los 80, participando en la Bienal de São Paulo (1985) y exposiciones en Caracas y París. A partir de 1989 desarrolla una extensa serie de vasijas, explorando la repetición, el color y el monocromo. En los 2000, su obra se centra en paisajes abstractos y lumínicos a partir de fotografías.
Ha expuesto individualmente en espacios como Fundación Klemm, Centro Cultural Recoleta y galerías de Costa Rica, Milán y Nueva York. En 1993 fue convocado para realizar murales para 19 sucursales del Credit Lyonnais, actual Banco Tornquist. Participó en muestras colectivas llevadas a cabo en Rosario, Buenos Aires, México, París, Santiago de Chile y Miami. Recibió, entre otras, las siguientes distinciones: Primer Premio de Pintura S.H.A. (1976); Primer Premio de Pintura Salón “Manuel Belgrano” (1981); Premio Beca a Nueva York, Banco del Acuerdo (1981); Mención Artista Joven del Año, Asociación Argentina de Críticos de Arte (1982); Segundo premio de pintura “Prilidiano Pueyrredón” (1983); Primer Premio “Amalia Lacroze de Fortabat” (1993) y el Primer Premio Trabucco, Academia Nacional de Bellas Artes (2005).
La pasión según Cambre
Escindidas, veladas e inquietas, las vasijas dejan al descubierto que la totalidad es imposible. Cuando dos mitades se unen, abandonan categóricamente lo que eran para devenir otra cosa: un rostro que nos mira. O tal vez un ser esférico, como cuenta Aristófanes que ocurre en el mito sobre el amor. La recomposición del objeto partido implica en aquel caso la promesa de un tiempo circular donde el futuro no es sino el retorno a un estadio primigenio.
Esta serie representa asimismo un retorno en la obra de Juan José Cambre hacia una experimentación que tuvo lugar en su obra durante toda la década del noventa. El disparador de esta nueva búsqueda en óleo sobre papel es una sombra de aquellos años, que subyace en su memoria pictórica y se expande desde la trastienda como la oscuridad tiñendo todo el clima de la sala. Volver a la forma, sí, pero también volver a la mirada y al lenguaje: volver a ver (ver/de).
La vasija, que abandona por momentos su borde, base y espesor, vibra en el instante previo a su completa desmaterialización. Su imagen ya no está dada, sino insinuada en sus intersticios. Así, lo que a primera vista parece uniforme se revela como un sistema de diferencias mínimas. Cada obra funciona como un microcosmos cromático, pero es en la serie donde ese sistema se activa plenamente. Ir de una pieza a otra buscando el leit motiv. No es casual que su trabajo haya sido asociado a la música. Al igual que una estructura sonora, sus pinturas se organizan en secuencias, ritmos y pausas. En la perseverancia, el ojo reconstruye variaciones.
Verse a sí mismo en la observación de algo que se desvanece es lo que le ocurre también a la narradora de La pasión según G.H. de Clarise Lispector, quien se pregunta: “si miro la oscuridad con una lupa, ¿vería algo más que la oscuridad? La lupa no elimina la oscuridad, solo la revela aún más. Y si observase la luz con una lupa, de golpe vería solamente una luz más intensa. He entrevisto, pero estoy tan ciega como antes porque vislumbré un triángulo incomprensible. A menos que también yo me transforme en el triángulo que reconocerá en el incomprensible triángulo mi propia fuente y repetición”.
Esta muestra se sostiene en esa identificación formal entre aquel objeto que permanece inaprensible y un sujeto que debe transformase cada vez más para poder alcanzarlo. Así las vasijas se convierten estructuralmente y simbólicamente en autorretratos. No como dos mitades que se reencuentran en un círculo pleno sino como dos conjuntos autónomos que instauran allí, en esa zona media donde cuenco y córnea alcanzan a rozarse, una efímera correspondencia.





