Jorge Mara – La Ruche

Paraná 1133

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La galería Jorge Mara • La Ruche, inaugurada a finales de 2001, es un nuevo espacio que continúa la tradición de la ya existente Galería Jorge Mara, establecida en Buenos Aires, Argentina, en la década de 1980 y en Madrid, España, de 1990 a 1998.
Siguiendo el programa de las galerías anteriores, el nuevo espacio se especializa en arte y fotografía argentina y latinoamericana de mediados del siglo XX, destacando al mismo tiempo la obra de artistas latinoamericanos contemporáneos.

Muestra Gallery 16 de mayo, Imprevisto | Transitorio de Eduardo Stupía

Este año se cumplen cincuenta de mis comienzos en este oficio, cuando Luis Felipe Noé me incluyó generosamente junto a tres de sus discípulos de esa época (Carlos Bissolino, Raúl Rodríguez, Luis Pereyra) en una muestra que organizaba en la Galería Arte Múltiple. Tengo un recuerdo muy físico de cómo dibujaba en aquellos lejanos días con sus noches, especialmente por la manera en que el estilo y el carácter de esos dibujos dependían de una acción que se desarrollaba en tiempos muy lentos. 

En ese momento no reflexionaba sobre esa relación, ni sobre casi nada más; simplemente me concentraba en que la “gramática” fuera casi microscópica, según la decisión de que el espectador tuviera que acercarse mucho a la obra para detectar qué habría de legible en eso que, de lejos, parecía una maraña indiscriminada.

A medida que fui adquiriendo  pericia con otros materiales y herramientas, ya no solo tinta y plumín, aquello que era una suerte de figuratividad recluida en moléculas lineales se convirtió en una interrelación de elementos dispuestos en dimensiones internas muy variadas. Ese fanatismo puritano de los comienzos iba retrocediendo gradualmente para que irrumpiera un campo más heterogéneo e inestable, constituido en las manifestaciones de lo que podría llamarse el lenguaje gráfico “puro”.

Hasta ese momento, y aunque ya había comenzado a reflexionar sobre ciertos aspectos y fenómenos de la práctica, no tenía una comprensión acabada de las relaciones entre distintos tiempos: el tiempo físico, el de la manualidad corporal (a veces en sintonía y otras en tensión con el tiempo de realización de la obra), el tiempo imaginario y los tiempos, siempre influyentes, del mundo y sus circunstancias. Mi módico territorio era ordenado y sin perturbaciones demasiado evidentes, salvo aquellas que se producen o generan en el campo mismo del trabajo, como parte de los ensayos, los experimentos y los fracasos.

A la vez, aquella lentitud programática de los comienzos se había visto poco a poco confinada definitivamente a la evocación melancólica, mientras que los principios activos se aceleraban o alentaban, se expandían o contraían, se precipitaban o contenían a merced de una temporalidad de extrañas características y de medición difícil, cuando no imposible. Del mismo modo era y es inútil detectar de dónde viene; si se trata de una feliz imposición de los materiales mismos, si es un elemento intrínseco al lenguaje, o bien puro metabolismo de la energía en acción.

Como sea, ese fenómeno se ha agudizado. Si bien puede decirse que el ADN de aquellas primeras piezas y el de estas últimas es el mismo, una suerte de eléctrico desasosiego parece haber viralizado ahora la superficie, y los acostumbrados formalismos autorales se muestran  visibles pero incómodos, como si aquello que antes se podía catalogar como un aprovechamiento de la improvisación, ahora fuera incontroladamente imprevisto; como si el sostenimiento y la consolidación del rumbo hubiera sido acometido por el germen de la provisoriedad.

Y aquello que, año tras año y obra tras obra, podría verse como una suma, una multiplicación y una subdivisión de lógicas visuales, ahora de repente, se sustrae para revisarse en lo transitorio y en un consecuente descreimiento en la ilusión de persistencia. 

Eduardo Stupía

Eduardo Stupía, nacido en Buenos Aires en 1951, es un artista visual de gran prestigio. Estudió en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano de Buenos Aires y, desde 1984, es profesor titulado en artes plásticas. Ha sido jurado en diversos premios locales y nacionales. Ha sido galardonado, entre otros, con los dos premios más importantes de las artes visuales argentinas: el Gran Premio del Salón Nacional de Artes Plásticas (2007) y el Gran Premio Municipal, ambos en la categoría Dibujo.

En 2012 fue invitado por el curador Luis Pérez-Oramas a participar en la 30ª Bienal de São Paulo, titulada “La inminencia de las poéticas”, donde presentó más de 70 obras, entre dibujos y pinturas. Se le asignó un espacio amplio y especial en el que exhibió una extensa selección de sus obras realizadas en las últimas dos décadas.

En 2007, el MoMA exhibió una de las cuatro obras que el museo adquirió de Stupía en una muestra titulada: “Nuevas perspectivas en el arte latinoamericano, 1930–2006”. En su artículo sobre la exposición, publicado en el New York Times, Roberta Smith destacó la calidad del dibujo de Stupía.

Con la galería Jorge Mara-La Ruche ha participado en la feria arteBA (2004-2024, Buenos Aires), Pinta Art Fair (2008, Nueva York), Art Basel Miami Beach (2011-2024), las ferias Art Basel en Hong Kong (2013-2014) y ARCO (2009-2019, Madrid).

Ha expuesto tanto a nivel nacional como internacional en muestras colectivas e individuales desde 1973. Entre otras, en: Galería Jorge Mara-La Ruche, Buenos Aires; Ruth Benzacar, Buenos Aires; Galería del Infinito, Buenos Aires; Dan Gallery, São Paulo; Xippas Contemporary Art, Punta del Este y París.

Su obra forma parte, entre otras colecciones privadas, de las del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (MACRO), el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), el Museo Caraffa, Córdoba; el Museo Eduardo Sívori, Buenos Aires; el Museo de Arte Contemporáneo de Neuquén; el Círculo de Bellas Artes, Madrid; el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), Valencia, y el Museo Colección Fortabat, Buenos Aires.

Los dibujos de Eduardo Stupía reflejan la compleja expresión de las artes visuales en un nivel poético, lingüístico y simbólico. Sus obras hablan del recorrido de la línea, expandiéndose simultáneamente en el espacio y en el tiempo. Stupía trabaja casi exclusivamente en blanco y negro y recurre a una amplia variedad de herramientas y técnicas que conviven sobre el mismo soporte. El artista utiliza múltiples medios, entre ellos lápiz, carbón, acrílico, grafito, acuarelas y tinta. Al combinar estos medios de forma aparentemente aleatoria, crea composiciones que son tanto caóticas como armoniosas. Estas superficies se estructuran en torno a dibujos minúsculos que evocan formas que, desde cierta distancia, parecen abstractas. Sin embargo, al acercarse, el espectador puede distinguir pequeñas figuras humanas, monstruos, castillos, paisajes y mucho más. Oscilando entre la figuración y la abstracción, el artista construye gradualmente su propio universo.

Sobre su obra, Eduardo Stupía dijo: “La forzada convivencia de materiales diversos en la superficie del soporte genera contrastes tanto físicos como visuales. En consecuencia, altera los efectos de la perspectiva, el espacio, la textura, el encuadre y la atmósfera, del mismo modo en que lo hace la repetición de ciertas escenas o narrativas, que aparecen y desaparecen en armonía con el contrapunto extremo entre los contrastes.”

En 2021 Eduardo Stupía fue seleccionado entre los cien mejores artistas internacionales del momento en la disciplina de dibujo en la presente edición del prestigioso libro Vitamin D3: New Perspectives in Drawing, una revisión actualizada de artistas contemporáneos de todo el mundo que trabajan con este medio de formas interesantes e innovadoras, nominados por un destacado grupo de expertos internacionales en arte. Esto confirma la originalidad de la obra de Eduardo Stupía y su presencia entre los artistas contemporáneos más relevantes de Argentina.